lunes, 8 de junio de 2015

El cigarro malo malo

Comencé a fumar de mona a los 11 años, ya saben, solo porque el resto lo hacía. Eso me duró hasta que mi madre me pilló (por supuesto eso no trajo nada bueno, pero para qué hacerlos llorar con mi tragedia), fue a los pocos meses, luego no volví a probar el cigarro hasta los 18 años, ya en la educación superior. Comprenderán que en esa etapa, cualquier ser humano anda estresado y es la excusa perfecta para tomar un cigarro y no soltarlo más.

Ese no fue mi problema, el problema fue la adicción, a medida que pasaban los años, fumaba y fumaba, sólo lo dejaba cuando me resfriaba, aunque éstos eran cada vez más pesados y terminaban en bronquitis, sinusitis, amigdalitis y cualquier cosa terminada con itis relacionada con mocos, flemas y guácalas varios.

Cuando supe que estaba embarazada, tuve la típica reacción de una fumadora que sabe que no puede fumar... y prendí un cigarro, aunque lo apagué a las dos quemadas porque me cargó el olor. A medida que pasaban los días, las ganas disminuían, aguanto que fumen, pero bien lejos... con toda la perso del mundo, cigarro malo malo.

Parece que a mi bebé no le gustan los vicios que tenía la mamá, porque me los ha espantado todos. Por eso lo amo!! porque desde chiquitito se preocupa porque la mamá esté bien, díganme, cómo no lo voy a cuidar y querer??